LA SUTIL BRUJERÍA QUE USAMOS EN LA VIDA DIARIA (Charles E. Newbold Jr. – El Sistema de la Iglesia Ramera)


La otra dimensión de la brujería es más amplia y más sutil. La defino como cualquier cosa que hacemos para manipular a otros en contra de su voluntad, para lograr los deseos propios egoístas. La manipulación es un intento de controlar a alguien. El control y la manipulación son prácticas de la brujería. En nuestros días, no usamos poción de brujas para controlar a los demás. Más bien, hacemos otras cosas como utilizar las emociones, retenemos afectos, provocamos temores, provocamos culpa, intimidamos con la ira, mentimos y engañamos o usamos la autocompasión.

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Capítulo 13 –  Brujería en la vida diaria

Acab hizo algo abominable a los ojos de Dios: se casó con esa mujer, Jezabel, que trajo sus idolatrías y su brujería a la casa del Señor. La Jezabel de Acab, la Jezabel de Apocalipsis 2:20, y la gran ramera de Apocalipsis 18, fueron cada una de ellas conocidas por sus brujerías. En cuanto a la Jezabel de Acab, 2ª Reyes 9:22 nos dice que “¿Hay paz, Jehú’ ¿Qué paz con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?”

En cuanto a “esa mujer, Jezabel”, en Apocalipsis 2:20, Jesús dijo que enseñaba y seducía a “mis siervos a cometer fornicación, y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”. La palabra griega para seducir, también ha sido traducida como “cautivar” o “engañar”. Estos términos están relacionados con la brujería.

En cuanto a la gran ramera que se sienta sobre las muchas aguas, Apocalipsis 18:23 menciona que todas las naciones fueron engañadas por su hechicería.

DEFINIENDO LA BRUJERÍA

La práctica de la brujería es una obra de la carne. Pablo escribe: “Y manifiestas  son las obras de la carne,que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidia, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; y os digo que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios”: Gál. 5:19.-21. La palabra griega para hechicería es pharmakeia, que se refiere a la persona que prepara y utiliza remedios mágicos. La versión inglesa King James la traduce como “brujería”.

Aunque la brujería es una obra de la carne, el espíritu de brujería puede influenciar a nuestra carne para que hagamos todas las otras obras de la carne. Pueden atraer a la carne a cometer adulterio y fornicación. Puede manipular circunstancias en nuestras relaciones para levantar contiendas, celos, y arranques de ira. Puede controlar todos los aspectos de nuestra carne para hacer el mal si dejamos que tome dominio.

La brujería, como obra de la carne, tiene dos dimensiones en sí. Uno es el concepto estricto y familiar que surge normalmente en la mente. Evoca la imagen de una mujer vieja y huesuda, con el rostro arrugado y una voz estridente, encorvada sobre una tetera de hierro, hirviendo una poción de arañas y hierbas para hechizar a las personas. Evocamos muñecas de vudú, tablas de ouija, tarjetas del tarot, bolas de cristal, lectura de las manos, astrología, meditación, parapsicología, fenómenos psíquicos y telepatía mental. La forma mas descarada de brujería es la adoración satánica, en la que se sacrifican niños y animales para obtener poder espiritual. Todas estas prácticas pertenecen al lado oscuro de la brujería. Jezabel ciertamente practicaba la cara oculta de la brujería y se rodeaba de profetas que hacían lo mismo. La Biblia deja absolutamente claro que tales prácticas son una abominación para Dios. Lev. 19:26; Deut. 18:10.

La otra dimensión de la brujería es más amplia y más sutil. La defino como cualquier cosa que hacemos para manipular a otros en contra de su voluntad, para lograr los deseos propios egoístas. La manipulación es un intento de controlar a alguien. El control y la manipulación son prácticas de la brujería. En nuestros días, no usamos poción de brujas para controlar a los demás. Más bien, hacemos otras cosas como utilizar las emociones, retenemos afectos, provocamos temores, provocamos culpa, intimidamos con la ira, mentimos y engañamos o usamos la autocompasión.

La práctica de la brujería en este sentido más amplio del término, abunda en nuestras vidas y tiene efectos devastadores sobre nosotros en la vida diaria. Si podemos ver como funciona en la vida diaria, quizás podamos ver lo común que es su práctica en esta Cosa que llamamos la iglesia. (Trataré con los demonios de la brujería en el siguiente capítulo).

LOS EFECTOS GENERALES DE LA BRUJERÍA

La práctica de la brujería, intentar que otros hagan cosas en contra de su propia voluntad—impregna cada nivel de la experiencia humana, desde los políticos que nos engañan para conseguir nuestros votos, los anuncios que envían mensajes subliminales, los comerciantes que tratan de engancharnos con sus productos, los clérigos que tratan de dictar a nuestras conciencias, hasta los artistas, que juegan con nuestras emociones. Todo el mundo quiere algo de nosotros. Principalmente quieren nuestro dinero, y si pueden, explotarán nuestros cuerpos, almas, mentes, tiempo y talentos para conseguirlo. La mayoría de nosotros practicamos la brujería sin ser conscientes de ello. La práctica de la brujería es tan sutil y común que o bien no la reconocemos, o bien nos hemos insensibilizado a ella. Simplemente experimentamos su frustración.

La práctica de la brujería es la causa principal de problemas en el mundo. Es la causa principal de problemas en el hogar entre maridos y esposas, padres e hijos, hermanos y hermanos, que intentan manipularse el uno al otro. Es la causa de contienda entre amigos y naciones. Es la mayor fuente de conflicto en las iglesias.

Sentimientos de culpa, depresión, sospechas, meditaciones mentales y ensayos, ira y amargura, fantasías, confusión, celos, deseos irresistibles, y obsesiones, pueden ser provocados por la práctica carnal de la brujería. La pobreza, el crimen, la enfermedad, afecciones y conflictos en la relaciones, están también entre los efectos de la brujería.

La brujería influencia esos comportamientos en nuestras vidas sobre los que no tenemos fuerzas—cosas a las que podemos ser adictos: el tabaco, la bebida, las drogas, la televisión, internet, la música, la comida, los deportes, la pornografía, el sexo, relaciones y los juegos de azar.

Estos efectos de la práctica de la brujería son tan universales que todos nosotros nos identificamos con al menos algunos de ellos. Casi todos nosotros, en un momento u otro, experimentaremos la frustración y la ira que resulta de la manipulación. La presencia de la brujería crea una atmósfera que seca la vida de cualquiera que sea tocado por ella.

INDICIOS DE BRUJERÍA

Estos son algunos de los indicios de las prácticas sutiles de la brujería en la vida diaria:

El engaño y la mentira indican la presencia de brujería. Mentir es mentir, tanto si pensamos en ello como una mentirijilla o un gran engaño. Diferenciamos entre mentiras piadosas y grandes engaños para justificarnos o para disminuir las consecuencias. Al mentir, estamos escondiendo alguna verdad para hacer que algo suceda o para evitar la consecuencia de lo que pueda suceder. La verdad nunca tiene que ser retorcida, manipulada, forzada o alterada. Una vez que ha sido alterada, ya no es verdad. Se ha convertido en una mentira. Dios no tiene que mentir, hacer la vista gorda o maquinar para que la gente le obedezca. El simplemente da Su Palabra en verdad llana y ordena que los hombres la obedezcan.

La fortaleza del yo es otro indicio de brujería. Practicamos brujería cuando confiamos en nosotros mismos. Tratamos de hacer que sucedan las cosas en nuestra propia fuerza, especialmente esas cosas que deberían ser entregadas a la operación del Espíritu Santo. Filipenses 3:3 afirma que como creyentes: ”Somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en el espíritu y nos gloriamos en Cristo Jesús, y no confiamos en la carne”. Salmos 118:8 confirma: “Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre”.

Otro indicio de brujería es el intento de muchos por controlar indebidamente sus vidas y las vidas de los demás. La gente insegura intenta hacer sus mundos mas seguros construyendo estructuras para ellos mismos y  para los demás en sus vidas. Cuando somos inseguros, pensamos que tenemos que controlar a Dios, a los demás, a nuestro entorno, y cada circunstancia de nuestras vidas. Intentamos controlar lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos.

Otros indicios de brujería son el temor, la preocupación, la duda, la ansiedad y la inquietud. Cuando no podemos controlar por más tiempo a los demás ni creer que podemos confiar en Dios, nos entra el pánico. Sin embargo, no necesitamos temer, ni manipular ni controlar a los demás ni a las circunstancias por más tiempo, una vez que sabemos quienes somos en Cristo. Podemos “soltar algo, y dejarlo en manos de Dios…” Podemos descansar en nuestro conocimiento de que el Señor es Dios y es soberano sobre todo.

El orgullo es otro indicio de brujería. Es una forma de mentira porque el orgullo esconde. Esconde la inseguridad que las personas orgullosas no quieren que otros vean. El orgullo indica una extrema conciencia y preocupación por el Yo. Se manifiesta en egos bien auto exaltados, o humillados. La auto-humillación es una falsa humildad. Es orgullo disfrazado.

La rebelión manifiesta también a la brujería. Es la voluntad de la carne levantándose contra la voluntad de Dios. El Rey Saúl regresaba de la batalla habiendo desobedecido a Dios. Dios había mandado a Saúl que aniquilara completamente al enemigo. No lo hizo. Por el contrario, trajo algunos de los despojos de la batalla con él. Cuando se le preguntó al respecto, pensó que podría “estafar” a Dios con la excusa coja de que regresaba con animales para hacer un sacrificio a Dios. El profeta Samuel contestó: “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación.” 1ª Sam. 15:22-23. Consecuentemente, Dios rechazó a Saúl como rey, no porque hubiera pecado—David pecó tanto como Saúl—sino por causa de la condición de su corazón. Era ambicioso, engañoso, rebelde, terco e idólatra. Cualquier ambición del Yo va a llevar a la práctica de la hechicería. El Yo tratará de usar personas para coaccionarlas con el fin de que cometan actos en contra de su propia voluntad.

La terquedad es otro indicio de brujería. “La obstinación es adivinación e idolatría” 1ª Sam. 15:23. Las personas tercas son típicamente rígidas, firmes, no dadas al razonamiento, inflexibles,  incapaces de ceder y completamente indóciles. No pueden aceptar estar equivocadas. Tratan de mantener sus posiciones y por tanto, de esta forma sutil, practican la brujería. La gente que tiene su confianza en Dios no es amenazada por las sugerencias, correcciones, opiniones y acciones de los demás. Está dispuesta a aprender de los demás.

 Maldecir es también un indicio de brujería. Sin darnos cuenta, a menudo pronunciamos maldiciones con nuestras bocas. Maldecimos a otros, a otras cosas, e incluso a nosotros mismos. Santiago 3:10 nos enseña que nuestras lenguas bendicen a Dios, y al mismo tiempo, maldicen a los hombres que están hechos a imagen de Dios. “De una misma boca proceden bendición y maldición, hermanos míos, esto no debe ser así”. Pronunciamos maldiciones cuando hablamos palabras malignas, blasfemias, juicios falsos, críticas, o cuando estamos de acuerdo con un informe maligno. Los padres pronuncian maldiciones y practican brujerías sobre sus hijos cuando les llaman “malos”, “feos”, “estúpidos”, “torpes” o “inútiles”. Las personas, especialmente los niños, tienden a convertirse en aquello que les llamamos. Creo que los demonios son asignados para hacer reales estas maldiciones.

 La palabreríatambién es un indicio de brujería. Las personas muy habladoras, con mucha verborrea, que no dejan hablar a los demás, están completamente centradas en ellas mismas. Figuradamente hablando, no tienen oídos. Dominan la conversación y con frecuencia interrumpen a los demás antes de que terminen sus pensamientos. Están preocupadas con sus propios pensamientos y no están realmente escuchando lo que los demás dicen. Pueden usar su verborrea para tratar de controlar y aferrarse a otros por temor de perderlos, aunque su incesante palabrería tenga el efecto opuesto, y aleje a los oyentes. Es muy difícil comunicarse con esas personas. “Las personas que hablan mucho también utilizan su muro de palabras para aislarse a sí mismas de la verdadera intimidad”, dice Valerie McCarley.

 La falta de perdón es un indicio de brujería. Practicamos brujería cuando deliberadamente retenemos el perdón hacia los demás para poder manipular sus sentimientos o sus acciones. Pensamos que estamos castigándoles reteniendo el perdón, pero estamos castigándonos a nosotros mismos severamente. Podemos ser secuestrados y retenidos como rehenes por nuestra propia falta de perdón hacia los demás,  y también por la falta de perdón de los demás hacia nosotros. Finalmente, por medio de aquello que rehusemos perdonar, terminaremos enganchados en la raíz de la amargura. La amargura puede matarnos.

 La impaciencia es otro indicio de brujería. La impaciencia significa que tenemos prisa en que suceda algo. Nos precipitamos en medio del tráfico, nos enfadamos con la gente que se pone delante o nos frena, y tomamos decisiones compulsivas de comprar cosas que no necesitamos. Nos impacientamos con circunstancias, con otras personas, con nosotros mismos y con Dios. “¿Por qué no hace esto o esta otra cosa?” La impaciencia empuja en busca de algo para el Yo, sin tener en cuenta a los demás, o el tiempo y la voluntad de Dios.

 La desconfianza  (la incredulidad) en Dios es otro indicativo de brujería. Eso es lo que nos motiva a recurrir a ella. Hace caso omiso del señorío de Jesucristo. Pero cuando nos sometemos a Su señorío, entramos en una relación de confianza en Dios. Confiamos en que Él es absolutamente soberano y que el Espíritu Santo es nuestra guía competente. Estamos seguros sabiendo quienes somos en Cristo. Nadie puede poner temor, culpa o condenación sobre nosotros, ni puede provocarnos a ira. Sólo buscamos la voluntad de Dios,  y nada para el Yo (que normalmente es a expensas de los demás). Nos propondremos apasionadamente mantener a los demás libres de nuestro control y manipulaciones. Cuando aprendemos la fe en Dios—que Él es soberano y está en control—penetramos en ese REPOSO prometido de Hebreos 4:1-11.

 La práctica de la brujería es también evidenciada por dominio, intimidación, actos violentos, quejas, maquinaciones, contiendas, tensiones, enfados, gimoteos, hechizos, adulaciones, seducción, violaciones, chantajes, sobornos, atracos, celos, hipocondría, control mental, rechazo y el temor al rechazo, el poder de sugestión, anuncios subliminales, tramas y competitividad.Las prácticas de brujería referidas a la iglesia, son mencionadas en el siguiente capítulo.

 INDICIOS DEL ESPIRITU SANTO

 En contraste con la brujería, el Espíritu Santo es manifestado por el poder de Dios obrando en nuestras vidas. Produce honestidad, verdad, claridad, confianza, fe, seguridad, descanso, paz, gozo, vida, bendiciones, justicia, luz, poder, salud y sanidad, humildad, sometimiento, un espíritu quieto y benigno, perdón y libertad.

 El Espíritu Santo opera cuando basamos nuestra seguridad y fe en Jesucristo como Señor. Zacarías 4:6b dice: “No con ejército, ni con fuerza, sino con Mi Espíritu, ha dicho Jehová de los Ejércitos.” Una vida en el Espíritu camina en la confianza del Salmo 37:23: “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y Él aprueba su camino.”

 Santiago 3:14-18 resume este contraste entre el Espíritu Santo y la brujería para nosotros: “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía, y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.” Nota como Santiago usó estas tres palabras: terrenal, animal (sensual), diabólica. Estas concuerdan con la progresión del pensamiento presentado aquí, que la carne (lo que es terrenal), busca algo para el Yo (que es sensual) que invita a lo demoníaco (lo que es diabólico).

 La brujería es una fuerza negativa y destructiva de la carne y voluntad humanas. Cualquier grado de brujería es una abominación para Dios. Es una falsificación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo de Dios, dador de vida, no permanecerá donde se practique la brujería.

 De la misma forma que practicamos la brujería en la vida diaria, podemos estar seguros de que también es practicada en las iglesias.

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Acerca de txemarmesto

Mi intención es divulgar el mensaje de Amor y Salvación de Jesucristo, en estos Tiempos Finales; tiempos en los que como los días de Noé y Sodoma, la maldad alcanza su cénit. Jesucristo es la única Puerta para despertar y salir del "Matrix". JESUCRISTO EL SEÑOR ES NUESTRO SEÑOR, !BIENVENIDOS! (JORDÁN="EL QUE DESCIENDE, BAJA O SE POSTRA") Gracia y paz en el Señor Jesucristo. Es nuestro deseo contribuir a que Dios pueda llamar a Su pueblo a SALIR DEL SISTEMA BABILÓNICO (Ap. 18:4): POLÍTICO, ECONÓMICO Y RELIGIOSO ( el cristianismo denominacional, babilónico, apóstata, nicolaíta y leudado, especialmente el laodicense), para formar parte de las PRIMICIAS, esto es, el REMANENTE santo y fiel de los VENCEDORES, el EJÉRCITO que traerá el Último Gran Avivamiento Mundial (U.G.A.) y peleará la BATALLA FINAL, tendiendo así la "alfombra roja" al Señor Jesucristo en su segunda venida. Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (finis-terre). (Hc 1:8; ver Hc 13:47) Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. (Mat 24:14) Creemos que es necesario que las iglesias locales, en experiencia CORPORATIVA, CRUCEN EL JORDÁN de la muerte, (a la carne, la religión y el humanismo) y ACAMPEN (entrando en el Aposento Alto), para ser CIRCUNCIDADAS, celebrar su PASCUA de RESURRECCIÓN y ser investidas del PODER DE LO ALTO, que las capacite para su comisión en estos peligrosos últimos días del fin de la era, pero !aleluya! TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS. !Aleluya, el Señor viene! LA CUMBRE ESPIRITUAL: CONFIANZA Y GRATITUD: Quietud (confianza) y gratitud (alabanza) son los antídotos contra la incredulidad (miedo) y la murmuración (queja); cuando se aplica la quietud al miedo produce paz; cuando se aplica la alabanza (contentamiento) a la queja, produce gozo. El segundo remedio solo funciona cuando el miedo ha sido ya sanado; es decir cuando se aplica sobre la base de la paz. Teniendo paz y gozo estamos libres para el AMOR. VISIÓN-MISIÓN: Para que sepan cual es la visión-misión de este blog, les sugerimos comenzar con la entrada: http://txemarmesto.blogspot.com.es/2010/06/como-comenzara-el-uga-ultimo-gran.html EL MISTERIO DE LA VIDA HUMANA, CÓMO SOMOS SALVOS Y QUÉ OCURRE EN NOSOTROS AL SERLO: http://txemarmesto.blogspot.com.es/2012/07/como-somos-salvos-y-que-ocurre-en.html
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4 respuestas a LA SUTIL BRUJERÍA QUE USAMOS EN LA VIDA DIARIA (Charles E. Newbold Jr. – El Sistema de la Iglesia Ramera)

  1. Omar dijo:

    Me parece una buena enseñaza porque me ayuda a enteder como hay personas que son lideres de la congregacion y no buscan sino su propio bienestar con la escusa de que uno como creyente seda a todos sus caprillos como eventos y convenciones cuando es el espiriu santo el que debe influenciar en mi vida que esta mal o bien

  2. sandra dijo:

    muy interesante el contenido de esta pagina

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